sábado, 24 de junio de 2017

Los que practican el odfelismo de otra manera están perdidos en el barco



Por Roberto Veras

En los años que he sido miembro del odfelismo, siempre he visto la importancia que tiene cómo la gente percibe nuestra institución odfélica.

Algunos dicen que es un club, otros lo ven como una filantropía, muchos no saben nada, pero muy pocos parecen entender el concepto de fraternidad.

Además, cuando investigamos a los candidatos para la membrecía, normalmente nos preguntamos qué están buscando, pero rara vez las personas comprenden exactamente a qué se están uniendo.

Este es un argumento convincente, uno que he debatido en más de una ocasión.

Algunos de nuestros miembros ven el odfelismo como un club de bailes, donde se come de gratis, en fin una institución a la que nos unimos con alguna actividad o objetivo común.

Las logias como se le llama nuestros templos suelen ser dirigidos por un conjunto de oficiales que participan en tenidas con el fin de recibir cierta notoriedad por su posición.

No es raro encontrar personas en esas posiciones que no han hecho nada de importancia en su vida social y ahora encuentran la oportunidad de ser importante para otros.

En el odfelísmo se nos enseña que los miembros somos todos iguales en términos de posición y opinión.

Los oficiales en una Logia representan un conjunto de deberes y responsabilidades diseñados para ser implementados por muchas personas, no solo una, fomentando así el trabajo en equipo, eliminando la necesidad de una regla autocrática.

Hay quienes ven el odfelímo como una empresa. El problema aquí es que una empresa está diseñada para ser rentable por su naturaleza, el odfelísmo no lo es. El objetivo fundamental de nuestra institución es la mejora de sus miembros.

El odfelísmo no predica dogmas ni practica la religión. Una persona debe creer en un Ser Supremo para convertirse en odfelo, pero su elección a la religión es una decisión propia.
 Como tal, no es raro sentarse en una Logia Odfélica con hombres de diferentes religiones, promoviendo así la tolerancia religiosa.

Para mantener la armonía en la Logia, la política y la religión son dos temas prohibidos de la discusión.

Al igual que la religión, los hombres de diferentes creencias políticas se sientan juntos en armonía en la Logia.

En todo caso, el odfelísmo promueve el concepto de buen ciudadano en la comunidad. Aquellas personas con antecedente de mal vivencia no se les permiten convertirse en odfélo.

Como tal, los odfélos esperan convertirse en modelos a seguir en sus respectivas comunidades.

La educación es de importancia significativa en una Logia Odfélica, donde los Hermanos reflexionan sobre problemas para buscarles soluciones.

Aquellos que piensan o practican el odfelísmo de otra manera están perdidos en el barco.
En amistad, amor y verdad, ¡Mantengamos la fe!


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